Si hay algo que está claro es que nos gusta el buen comer, pero el ejercicio de disfrutar de texturas, sabores y sensaciones gastronómicas debe de ir acompañado, sí o sí, de una alimentación saludable. Y de unos conocimientos, al menos básicos, sobre qué nos beneficia y cómo.

Porque sí, sabemos que estos son trending topic a poco que se difundan los resultados de una nueva investigación al respecto, o de que algún gurú de moda publique libro sobre sus múltiples beneficios; que son lo “más” incluso en el sector de la belleza, y que acaparan el interés en las redes sociales de los fans de la vida healthy. Pero…. más allá de eso, ¿sabrías decirnos, por ejemplo, en qué cantidad tomarlos para que realmente sean saludables? ¿Aparecen únicamente en algún alimento o en todo lo que comemos?, ¿son efectivos si solo ingerimos los ingredientes en crudo?, ¿o también si los cocinamos?, ¿las frutas y verduras exóticas de importación son más saludables, en este sentido, que una zanahoria made in Spain?

He aquí un manual básico con todo lo que debes saber sobre los alimentos antioxidantes. Toma nota de lo que dicen los expertos, y, por favor, ¡aplícalo!

Nociones básicas

Podemos definir los antioxidantes como “sustancias que trabajan de forma activa, en el organismo, para prevenir el desarrollo de ciertas enfermedades. Y ayudan a proteger a diferentes sistemas del propio organismo de la amenaza de diversos tipos de patologías crónicas, y a mantener una buena salud”. Esas sustancias de las que habla la doctora no son cosas “raras”. Se trata de algo tan popular como la vitamina C y E; los taninos de las uvas, por ejemplo; la coenzima Q10 que hasta también incorporan fórmulas cosméticas, y los polifenoles sintetizados por muchas plantas, como es el caso del cacao, bien denominado, por cierto, el alimento de los dioses.

Estos y otros cientos de antioxidantes acaban siendo un escudo perfecto para neutralizar la oxidación y destrucción progresiva de las células cuando entran en contacto con los radicales libres. De esta forma, se frena el envejecimiento prematuro y, en cierta medida, se evita la aparición de algunas enfermedades degenerativas. En general, gracias a los efectos de los antioxidantes, se estimula el sistema inmunitario, mejora la salud de las arterias, incrementan las defensas, y se reduce el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas. Por mencionar algunas de sus máximas virtudes.

¿Todo es antioxidante?

En mayor o menor cantidad, casi todos los alimentos naturales contienen propiedades antioxidantes. La carnosina, por ejemplo, se encuentra en la carne.  “Son los alimentos de origen vegetal los que tienen poder antioxidante”. Esto quiere decir que en la medida que incorpores a tu alimentación verduras, hortalizas, cereales integrales, semillas, frutos secos y frutas, estás garantizando una buena dosis de antioxidantes en tu organismo. Para aprovechar sus beneficios al máximo, es necesario consumir estos alimentos diariamente; y, como apunta la propia doctora, “cuanto más frescos, mejor, y que sean de la temporada. Comenzar el día con una pieza de fruta y unos frutos secos o semillas sería un buen comienzo; también podemos tomarlos a media mañana, como postre o en la merienda.

Si necesitas ideas de qué añadir a tu menú, apunta: “Entre las verduras y hortalizas, las acelgas, las espinacas, el brócoli, los espárragos, las judías, la coliflor, las setas y la cebolla roja, en su estado natural, son las variedades que tienen mayor contenido en polifenoles”. Por otra parte, todos los frutos rojos (fresas, arándanos, frambuesas, moras y grosellas, por ejemplo) son estupendos antioxidantes, junto con los alimentos con un mayor contenido de vitamina C, como lo son la guayaba, el pimiento, el kiwi, los cítricos y el potentísimo (aunque menospreciado) perejil. Pero hay muchísimos más: el tomate, la zanahoria, las nueces, el té verde…

 

¿Cómo cocinarlos?

La forma de elaborar estos alimentos antioxidantes es secundario. “En crudo, salteados, horneados… es indiferente, menos cocer las verduras en agua”, matiza. Y es que, efectivamente, como añade la doctora, “hay muchos antioxidantes que se pierden con la cocción, pues el agua es uno de los elementos donde se desperdician parte de los antioxidantes, así como con el calor. Por eso, beber el caldo de la cocción de las verduras ayuda a minimizar de alguna forma esas pérdidas”

Si buscas aprovechar al máximo las propiedades antioxidantes de ciertos alimentos, sigue los pasos que indica la doctora. Por ejemplo, pelarlos y cortarlos inmediatamente antes de ingerirlos o cocinarlos; y tenerlos poco tiempo en remojo. Y en caso de que optes por una cocción, al menos, echa las verduras cuando el agua ya está hirviendo (no antes) y cocínalas siempre al dente. Pero ¡ojo! que como en toda norma, siempre hay una excepción y en esto, también. “Hay alimentos que cocinados aumentan su concentración antioxidante, como es el caso del tomate, la zanahoria, los espárragos y los champiñones”, afirma la experta

 

El secreto, como todo, radica en encontrar un punto intermedio en la despensa, con productos locales habituales pero excepcionales (para que el precio de la cesta de la compra no se dispare), pero con alguna que otra incorporación novedosa que sirva de beneficio añadido e innovación.

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